Redefiniendo América: Bad Bunny, el Super Bowl y la política de la inclusión radical

¿Viste el Super Bowl o viste el manifiesto? 🏈🇵🇷

Llegábamos al Levi’s Stadium con el aire cortado con cuchillo. Apenas una semana antes, Benito había lanzado su famoso «ICE out» (Fuera ICE) en los Grammys, y la respuesta del sector conservador de EE. UU. (incluyendo tuits del presidente Trump) había sido llamar al boicot del show. La expectativa no era solo musical; era ver si Bad Bunny se retractaba o redoblaba la apuesta. Redobló.

LATAM en el centro del Imperio

A diferencia de JLo y Shakira en 2020, que buscaron un balance pop global, Bad Bunny diseñó una escenografía híper-local.

  • La Estética: No hubo luces de neón futuristas. El campo se llenó de pavas (sombreros típicos de los jíbaros), una «casita» caribeña, jugadores de dominó y cañaverales. Fue una reivindicación de la clase trabajadora puertorriqueña.
  • El Setlist: Abrió con Tití Me Preguntó y Yo Perreo Sola, pero el clímax emocional llegó con las canciones de su nuevo álbum premiado, «Debí Tirar Más Fotos».
  • Los Invitados:
    • Lady Gaga: Su aparición para cantar «Die With a Smile» en versión «salsificada» fue un golpe maestro de unión intercultural.
    • Ricky Martin: Cantando «LO QUE LE PASÓ A HAWAii» (una canción sobre la gentrificación y el desplazamiento de locales), un mensaje directo sobre la crisis de vivienda que comparten Puerto Rico y Hawái.

El Mensaje Político: Redefiniendo «América»

El momento que hoy domina todas las portadas no fue un baile, fue una lista. Hacia el final, Benito gritó en inglés: «God Bless America». Pero inmediatamente después, comenzó a nombrar a todos los países del continente: «Chile, Argentina, Bolivia, México, Brasil…» terminando con «y mi patria, Puerto Rico».

  • El Balón: Al final, levantó un balón de fútbol americano frente a la cámara con una frase escrita a mano: «The only thing more powerful than hate is love» (Lo único más poderoso que el odio es el amor).
  • La Bandera: Durante «El Apagón», la iluminación del estadio simuló un corte de energía (referencia a la crisis eléctrica de la isla) y el campo se iluminó únicamente con los colores de la bandera de Puerto Rico, un símbolo histórico de resistencia.

Reacciones y Consecuencias

  • El oficialismo en EE. UU.: Donald Trump calificó el show esta mañana como una «afrenta a los estándares americanos» y criticó que no se cantara en inglés.
  • La respuesta social: En contraste, las redes se inundaron de mensajes de latinos sintiéndose vistos. Marcas globales (que pagaron 10 millones por anuncio) apoyaron la narrativa de diversidad, con comerciales como el de Bad Bunny bailando salsa con gente de todas las edades y razas, validando que el mercado está con la inclusión.

Bad Bunny demostró que se puede ser masivo sin ser neutral. Su Super Bowl fue una clase magistral de «Soft Power»: utilizó la plataforma más capitalista y estadounidense del mundo para validar la identidad de quienes hoy son perseguidos políticamente en ese mismo país. No necesitó insultar a nadie; solo necesitó recordar que América es un continente, no un país, y que el español es parte de su banda sonora oficial.